Psicologia y algunas tendencias erroneas
Muchas veces se repite la situación, echamos mano de la psicología pensando que los estudios que cursamos todo lo pueden o todo lo explican, pero no... no es así.
Tiempo atrás, estaba con un buen amigo que tenía problemas de pareja y ansiedad provocada también por circunstancias del trabajo y esto le causaba trastornos del sueño. La situación era bastante inquietante, esta amigo había venido a la consulta como buscando ayuda psicológica, y aunque le sugerí que podía sugerirle otros psicologos en Madrid, mi amigo insistió y argumentó hasta vencer mis objeciones.
Este amigo, de profesión fotografo, es un hombre cuyo reconocido prestigio dentro de su profesión le obligaba a la excelencia siempre, o al menos eso pensaba él, pero su obsesión se estaba convirtiendo en un esclavo de su trabajo al tiempo que había vuelto delicada la situación también en casa, con su mujer.
Era un claro caso de libro, sin duda no cabía ninguna otra sospecha que hiciera que pasara por mi cabeza otra imagen o idea, que sugerirle y aplicar los cambios que paliaran todo esto.
Pero cual fué mi sospresa, cuando semanas después de comenzar la terapia y ahondar en las raíces del problema para ayudarle a vencer los trastornos del sueño y otros síntomas derivados de la situación, se le descubrió por "casualidad" un pequeño tumor cerebral que trastornaba la zona bulborraquídea, y poco después de su exitosa operación tuvo una recuperación, no sólo de su intervención quirúrgica, sino que volvió a la normalidad en todo los asperctos de su vida.
Yo me alegré mucho por él, pero sentí, después de tantos años de aciertos en mis diagnósticos y terapias, que a tanta gente ayudaron, que aún me faltaba tanto por aprender...
Pero la mejor lección de aquella ocasión, tuvo que ver sobre todo con el hecho de recordar lo que desde el principio de la carrera, un buen profesor nos indicó, los estudios que ustedes están cursando, los líbros que están aprendiendo, la experiencia que vayan acumulando, no servirá de nada si no recuerdan en todo momento, que deben hacer caso también de otros recursos menos ortodoxos, menos "profesionales" pero más cercanos a sus pacientes.
Si yo hubiera prestado atención al aspecto físico de mi amigo y algo menos a las razones académicas concernientes a mi profesión, hubiera podido observar ciertos cambios sutiles en los rasgos faciales que delataban síntomas fisicoquímicos, más que psicológicos.